El Bu
- Sr. Morga

- 8 feb
- 2 min de lectura
"Si no te portas bien, se te va a aparecer El Bu" decía mi madre cuando era niño, todo para mantenerme bien portado y de cierta manera, controlado. Así fue como a través del miedo te conocí, fue tu fase infectante, aunque no sé si aún no tenías forma o solo no te podía ver.
El tiempo pasó, yo no pedí perder la inocencia, pero sucedió, anidaste en la culpa, ya estabas en fase invasiva.
Me sentía observado, atemorizado.
Mi cuerpo y mis emociones eran tu huésped después de que saboreaste el abandono, luego usaste de aderezo el efecto del rechazo y los prejuicios.
Ya estaba más grandecito cuando tenías un buffet, tu forma ya estaba consolidada, pero seguías siendo invisible. De alguna forma sabía que estabas ahí pero me negaba a creerlo.
Seguías alimentándote de mi en murmullos que exigían tu dosis de culpa, miedo e ira.
¡Eres horrible!
¡Nadie te quiere!
¡No vales nada!
Al final, te terminé creyendo, entonces te dejé ganar la batalla.
Dejé de escuchar mi voz, me entregué a ti, dejé de aceptar mi realidad, inhale culpas, fumé conmiseración, bebía miedo.
Regozabas del platillo más costoso de la casa: Ansiedad. Acompañado de una copa de dopamina. Lo que nos llevó a un bucle sin retorno de anestesia y fantasía.
Un día desperté, luché contra ti una y otra vez, en una danza de negación y aceptación. ¡No existes, pero sé que estás ahí! Me repetía todo el tiempo.
Hasta que te miré a los ojos; y te acepté, no como un enemigo, sino como parte de mí.
Eres mi sombra
Eres mi enfermedad
Un parásito que estará conmigo el resto de mi vida. Desde que despierto hasta que duermo estás conmigo, pero sé que dentro de ese monstruo hay un niño herido y asustado que espera ser sanado....





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